Este
año 2004 se cumplen 50 años del lanzamiento de la Leica
M3, sin dudas la Leica más famosa, la más publicitada, y
también la más deseada.
1954: La nueva piedra miliar de la casa de Wetzlar
En
1954 se presentó la Leica M3 junto a un nuevo sistema de objetivos,
el desarrollo más importante realizado por la casa de Wetzlar desde
la aparición de la Leica I. Al mismo tiempo, se confirmaba el final
de la era de las Leica a rosca.
De cuerpo algo más grande que las series anteriores, la M3 satisfacía
los requerimientos que los fotógrafos profesionales venían
pidiendo a gritos desde años anteriores.
Visor multifocal más grande y luminoso combinado con el telémetro,
palanca de arrastre, carga más cómoda de la película,
sincronización "automática" del flash, montura
rápida y segura de los objetivos intercambiables, nuevas formulaciones
ópticas del sistema de lentes, y como siempre, una calidad de construcción
mecánica a prueba de todo, convirtieron rápidamente a la
M3 en un éxito rotundo.
Su aparición provocó que en pocos años se convirtiera
en la herramienta más poderosa de la prensa gráfica, desplazando
y dejando en el camino a las omnipresentes hasta entonces Graflex y Rolleiflex.
Desde entonces, es difícil no encontrar una Leica M en el fondo
del bolso de cada reportero o fotógrafo profesional. Y, en su defecto,
el deseo de tener una o el nostálgico recuerdo de haberla tenido.
En efecto, tanto tuvo cuenta la casa de Wetzlar los deseos de los reporteros
gráficos, que las primeras M3 de pre-producción que salieron
para ser probadas en el mundo real, fueron asignadas en 1953 nada más
ni nada menos que a David Douglas Duncan, el reportero de LIFE que había
cubierto la guerra en Corea llevando a la fama a la Leica IIIG (aunque
usando lentes de la Nippon Kogaku, los muy conocidos Nikkor en montura
Leica a rosca).
Las M3 que acompañaron a Duncan en su cobertura inicial de la guerra
en Vietnam fueron marcadas con la sigla M3D, no por "Doublewind"
como muchos creen, sino realizando un juego de palabras con las 3 D de
sus nombres y apellido.
Tras haber fabricado casi 250.000 M3 entre 1954 y 1966 (sólo unas
pocas más para el ejército alemán se entregaron en
el '67 y el '68 en terminación verde-oliva), Leica continuó
el desarrollo de la Serie M ininterrumpidamente, sin cambiar más
que en una sola y fallida ocasión (con la M5) el diseño
básico de la M3.
Las
características que diferencian a la nueva serie M de las anteriores
Leica a rosca se resumen en los siguientes puntos:
-
Montura a bayoneta en vez de montura a rosca
-
Visor integrado de encuadre y telémetro, con corrección
automática de paralaje.
- Velocidades
de obturación en un sólo dial
- Sincronización
automática para flash electrónico o de bulbos
- Palanca
de arrastre rápido de la película y carga facilitada de
la misma
- Un
nuevo sistema de objetivos, con nuevo diseño y nuevos tipos de
cristal y tratamiento
Visor
En
las Leica a rosca, el visor de encuadre se encontraba separado del visor
del telémetro, cosa que resultaba incómoda en un principio,
y que requería cierta dosis de experiencia en su uso antes de dominarlo
a pleno.
El campo de visión representado era el del objetivo normal de 50
mm, y para utilizar otras focales se necesitaba colocar en la zapata de
accesorios un visor suplementario correspondiente al objetivo montado,
o un visor multifocal. El verse obligado a pasar continuamente del ocular
del visor del telémetro al ocular del visor suplementario era,
a decir menos, engorroso.
La M3 combinaba en el mismo sistema óptico del visor todas estas
funciones, con el beneficio de un campo más grande y luminoso,
y el agregado de la selección automática del marco de encuadre
según el objetivo utilizado y la corrección automática
del paralaje según la distancia de foco.
La magnificación elegida para el visor era de 0,91X, es decir casi
a tamaño real, para poder usar la cámara con los dos ojos
abiertos. La visualización, el encuadre y el enfoque de la escena
a fotografiar se convertían así en un único acto
natural en el que la cámara dejaba de ser un elemento obstructivo
dominado a fuerza de una dura curva de aprendizaje para pasar a ser una
prolongación más inmediata de la visión del fotógrafo,
sumada a una mayor precisión efectiva en cada uno de esos pasos.
A partir de la M3 número de serie 785.801 (año 1955), se
incorporó al frontal de la cámara una leva de preselección
del marco de encuadre que permitía previsualizar el campo de cada
lente, para elegir la focal más conveniente a la escena a fotografiar.
Montura
de los objetivos
La
universalmente conocida como "Montura M", o bayoneta Leica,
supuso un paso audaz tendiente a instaurar un nuevo sistema fotográfico
abandonando la compatibilidad directa con el sistema Leica a rosca tradicional.
Las ventajas de la montura a bayoneta rápida como se la conocía
entonces, sobre la montura a rosca, fue evidente desde el primer momento.
Con un preciso y veloz tercio de vuelta, el objetivo estaba sólida
y seguramente montado en la cámara.
Al mismo tiempo, un sistema de levas quedaba alineado para accionar el
telémetro, la corrección del paralaje y seleccionar el marco
de encuadre correspondiente a la focal del objetivo.
Para hacerles la vida un poco más fácil a los usuarios del
sistema anterior, la Ernst Leitz lanzó rápidamente al mercado
unos aparentemente sencillos anillos adaptadores que, montados en los
objetivos a rosca permitían su uso en los nuevos cuerpos de montura
M, manteniendo el acople telemétrico, la corrección del
paralaje y la selección del marco de encuadre.
Dial
de velocidades
A
diferencia de los dos diales de velocidades de obturador presentes en
las Leica anteriores, en la M3 se incluyó el rango completo en
un solo dial, en la parte superior de la máquina.
En un primer momento, las velocidades eran las del viejo sistema (B, 1,
1/2, 1/5, 1/10, 1/25, 1/50, etc.), mientras que a partir del año
1958 (número de serie 915.251, primer número de la M3 "de
un solo golpe", ver más adelante), las velocidades fueron
las del sistema internacional, de B, 1, 1/2, 1/4, 1/8, 1/15, 1/30, etcétera.
El dial tenía además una pequeña muesca para acoplar
el Leicameter, siendo la primera Leica que podía usar un fotómetro
acoplado a las velocidades, sobre el que se leía la apertura a
usar y que era consecuentemente transpolada al anillo del diafragma del
objetivo.
Palanca
de arrastre rápido
Abandonando
definitivamente el sistema de arrastre de la película y armado
del obturador por medio de perilla giratoria, la nueva M3 constaba con
una palanca que implementaba ambas funciones con dos simples movimientos
del pulgar.
Son los famosos ¨Dos Golpes" de las primeras M3, cuya razón
de existencia fue objeto de múltiples debates por parte de aficionados
y entusiastas. Según algunos, existían limitaciones técnicas
a la incorporación de un mecanismo de movimiento único;
otros afirmaban que se conseguía así un arrastre más
suave y silencioso. Otros aún, que la velocidad de arrastre de
la película sobre la placa presora, que en esos modelos era de
vidrio, provocaba descargas de electricidad estática, por lo que
los dos golpes servían para evitar la carga por fricción
y velar de esa manera la película.
Lo cierto es que, poco después de abandonar el vidrio en favor
de una placa presora metálica (a partir del año 1956, M3
número 844.001), el mecanismo de arrastre se hizo de un solo golpe,
a partir de la máquina número 915.251 (1958).
Incluso era posible enviar una máquina de dos golpes a Wetzlar
para que se le cambiara el mecanismo de arrastre, convirtiéndola
en una de un golpe. No pude encontrar datos acerca de si durante dicha
conversión se cambiaba también la placa presora por una
metálica, en caso de que hubiera sido una de vidrio.
El botón de disparo, convenientemente provisto de rosca hembra
para una tripa disparadora de paso universal, fue ubicado de manera coaxial
al eje de la palanca de arrastre, mejorando la ergonomía significativamente.
Sistema
de carga de la película
La
incorporación de una tapa abisagrada posterior en el cuerpo de
la cámara fue presentada como un cambio importante en la relación
del fotógrafo con su máquina: no hubo ya que recurrir a
métodos indirectos o esotéricos para saber si la película
estaba bien cargada.
Leitz entonces, y hoy día Leica-Camera AG, defendieron siempre
la ausencia de una tapa posterior completa como la que equipa prácticamente
a toda cámara de 35 mm en producción desde aquel entonces,
aduciendo que la solidez estructural típica de las Leica M se vería
perjudicada.
Sistema
óptico
Los
diseños ópticos más avanzados se reformularon para
el Sistema M. Inicialmente la oferta de la casa Leitz incluyó como
normales el Summicron 50/2 y el Elmar 50/2.8, en el campo de los angulares
el Summaron 35/2.8, y como teles corto y largo, respectiva-mente el Elmar
90/4 y el Elmar 135/4.
Muy rápidamente, el sistema creció incorporando focales
que abarcaron desde los 15 mm hasta los 560 mm, con fórmulas variadas
que permitían lentes de precio mediano y lentes de precio alto
dentro de cada focal.
La caja de enfoque por espejo, el dispositivo réflex conocido como
Visoflex y que ya estaba disponible para el sistema a rosca, evolucionó
con un modelo específico para el sistema M, dotado de espejo de
retorno automático. La macrofotografía y el uso de teles
de distancia focal superior a los 135 mm eran, gracias al Visoflex III,
posibles con la Leica M.
Otras
diferencias menores marcaron el gran paso dado por Leica en dirección
a la Serie M, que continuó evolucionando hasta la M7 de nuestros
días, y cuyo diseño no será dejado de lado en la
próxima "M Digital".
A
lo largo de estos cincuenta años se le agregaron características
y algunas pocas funcionalidades nuevas, pero algo demuestra cada día
que el diseño fue impecable desde el primer día: el objetivo
centrado en la rapidez, simplicidad y precisión sigue haciendo
de la Leica M el paradigma contra el que toda otra cámara es evaluada
y medida. |